Nadine, una joven madre, padece un cáncer terminal. Se despide de su apartamento, de su vida hasta ahora, y se muda a un hospicio, aunque no por voluntad propia. Su madre, Renate, abrumada por la situación de tener que acompañar a su propia hija en esta última etapa, intenta hacerse cargo de la organización, también para escapar del duelo. Enfadada por la situación que le han impuesto, Nadine se sienta en su habitación del hospicio y añora su apartamento y a su hijo Dexter, de seis años. Pero, poco a poco, va aceptando su nuevo y último hogar, en el que se reúne una última comunidad de convivencia. Una visión inusual de la muerte, que habla de los retos de los últimos días de vida, de la despedida, del miedo a la muerte, pero también del humor que la vida conserva hasta el final y del reconocimiento de que la vida a menudo termina sin estar completa.