Si Karl, de doce años, hubiera podido elegir de quién enamorarse, probablemente no habría sido de Lea, mucho más alta que él. El hecho de que Lea esté a punto de cambiar de colegio no facilita las cosas. “¡Otro colegio, otros chicos!”, dice Tom, el hermano mayor de Karl, y le aconseja que sea valiente por una vez. Karl invita a Lea a su laboratorio fotográfico improvisado en el baño de su casa. Tomar y revelar fotos ha sido su pasatiempo favorito durante años. Lea está impresionada por la “magia de luz” de Karl en el laboratorio, pero ya casi no queda tiempo para más encuentros. Karl sólo tiene una última oportunidad de ser el novio de Lea durante la próxima excursión escolar. Durante esta semana de proyectos, la clase filma una película sobre enamorarse y muy pronto queda claro que Karl no es el único con ese problema.